Hoy no es cualquier día en Corea del Norte, flores plásticas de colores, instrumentos musicales y ligeros pasos de danza resultan los típicos elementos que recuerdan el arribo del 15 de abril y del cumpleaños del fundador del Estado, el “presidente eterno” Kim Il-Sung, abuelo del actual líder Kim Jong-un y fundador de la “dinastía” comunista en el poder,  Miles de personas saldrán a las calles para celebrar junto con su líder, Kim Jong-un, el 105º aniversario del nacimiento de su fundador, Kim Il-sung. El gran temor es que, tras los mensajes amenazantes intercambiados con Estados Unidos, el actual líder y nieto del fundador decida conmemorar el gran día con una prueba nuclear o de misiles. Algo que tiene prohibido, pero que aun así ha realizado en cinco oportunidades durante los últimos meses. “El sexto ensayo está muy cerca”, dijo en un comunicado el gobierno de Kim.

El impredecible presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho en una serie de tuits que Corea del Norte debe detener su programa nuclear. “Es un problema, y un problema que será atendido”, dijo. Palabras que no cayeron muy bien, justamente porque nadie sabe lo que pueda hacer el inquilino de la Casa Blanca. Mientras sus antecesores mantuvieron quieto un conflicto que puede causar serios problemas, Trump no lo piensa dos veces.

Ya lo demostró con el bombardeo a Siria y el lanzamiento de la “madre de todas las bombas” sobre Afganistán. De hecho, la semana pasada envió el portaaviones Carl Vinson a la región y le echó más leña al fuego al afirmar en una entrevista con Fox Business Network que “tenemos submarinos, muy potentes, incluso más que el portaaviones”.

Corea del Norte no demoró en responder al “movimiento insensato” de EE. UU. al enviar un grupo aeronaval a la zona y advirtió que está lista para la guerra. “EE. UU. ha introducido en la península coreana, el punto más caliente del mundo, activos nucleares masivos, amenazando seriamente la paz y la seguridad de la península y llevando la situación al borde de la guerra”, se indica en un comunicado del Ministerio de Exteriores emitido a través de la agencia estatal KCNA.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, que ha cerrado filas con Trump, dijo que Corea del Norte podría tener la capacidad de lanzar misiles equipados con armas químicas y trazó paralelos entre el régimen que lidera Kim Jong-un y el de Bashar al Asad.

Se trata de un conflicto que nadie quiere, pero que “puede estallar en cualquier momento”, según advirtió el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, quien además dijo que “si hay una guerra, el resultado será una situación en la que todos perderán y nadie resultará ganador”. China, considerada la única aliada de Corea del Norte, se opone al programa nuclear con objetivos militares del régimen de Kim, pero pide prudencia a Estados Unidos en esta cuestión.

Rusia dijo también estar “muy preocupada” por el aumento de tensión en la región y pidió “moderación” a ambos países. “Moscú sigue con mucha preocupación el aumento de la tensión en la península coreana. Pedimos a todos los países moderación y alertamos de cualquier acción que pueda ser interpretada como una provocación”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, visita hoy Seúl. Es el inicio de una gira por Asia en la que Corea del Norte va a ser un tema clave. Puede que evite que su jefe se deje llevar por sus irrefrenables impulsos, o puede que el conflicto sea inevitable.

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